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Psicóloga Rosa Ana Santomé Paredes

Identidad hipotecada, ¿quienes somos?

La identidad hipotecada  se da más a menudo de lo que pensamos. Nuestra profesión constituye un alto porcentaje de nuestra identidad, de quienes somos.

Foto identidad hipotecada

 

Nuestras experiencias, valores y herencia genética, hacen que vayamos  generando expectativas sobre lo que esperamos o deseamos que lleguen a ser nuestros hijos. Sin darnos cuenta vamos orientándolos hacia nuestras propias metas y aunque siempre queremos lo mejor  para ellos, puede que les dirijamos a lo que sólo sería bueno para nosotros y acaben dedicándose a algo que no les hace felices. A esto se le llama identidad hipotecada.

Se le da mucha importancia a una carrera universitaria, pero ¿estamos totalmente seguros de que eso es lo mejor para ellos?

Uno de cada cinco estudiantes abandona en el primer curso de su grado universitario. La tasa de abandono es del 19% y la tasa de cambio también en primer curso es del 7,1%, según el Informe Datos y cifras del sistema universitario español del Ministerio de Educación. El abandono a veces es involuntario ocasionado por la no asistencia a clase, para iniciar otro grado, se renuncia para iniciar otro tipo de formación, o se fracasa por falta de motivación. La orientación parece ser insuficiente y muchos chicos no saben qué quieren estudiar o si habrán elegido lo que de verdad les gusta.

Desde muy pequeños se va inculcando la importancia de estudiar una carrera universitaria, cuando también podríamos explicarles que hay muchas opciones y que todas son igual de válidas, lo importante es que cada uno pueda elegir lo crea conveniente según sus cualidades, gustos o motivaciones, sin cerrarles ninguna puerta. En vez de decirles que estudiar una carrera es lo mejor, podríamos decirles y enseñarles que sean profesionales en lo que hagan, sea lo que sea, y la probabilidad de éxito en el futuro será mayor.

Con esto evitaríamos el gran sufrimiento que ocasiona la frustración por no agradar a los padres, por decepcionarlos, sentimientos de inferioridad por tener que conformarse con otros estudios o con otro trabajo que  ellos perciben como inferior, sentimientos de fracaso, y el tener que dedicar gran parte de su vida a hacer algo que no les agrada.

No nos importa agobiarlos con las notas, con clases extraescolares de todo tipo para prepararlos porque la competitividad es muy grande. El peso que llevan a sus espaldas acarrea en muchas ocasiones problemas de ansiedad y depresión, pero se les dice que tienen que prepararse para la vida , que va a ser muy dura. Por otro lado les damos de todo antes de que acaben de pedirlo y no les mandamos hacer cosas que fomenten su independencia como personas. No se les deja que se acerquen  a la cocina por si se queman, no les mandamos  hacer la compra, ya nos encargamos nosotros de todo, incluso de llevarles su mochila porque pesa demasiado.

Es una incongruencia que por un lado les evitemos todo tipo de molestias y trabajos y por otro les carguemos  con la peor carga de todas: el estrés. Según los expertos la presión académica es una de las principales causas de estrés de los estudiantes universitarios y el bajo rendimiento en los estudios es una consecuencia del estrés académico.

Muchas veces el objetivo de los padres se consigue pero el precio que se paga es muy alto ¿Creemos que  cuando sean mayores nos van a agradecer lo que han llegado a ser?

Debemos tener abierta nuestra mente para entenderlos, apoyarlos y aceptarlos como son, con sus intereses, sus cualidades y sus defectos. Si potenciamos  su individualidad y su libertad les ayudaremos a construir su identidad y a tener una mente sana, el gran tesoro.

 

Rosana Santomé

Psicoterapia Pontevedra

Cangas del Morrazo

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