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Psicóloga Rosa Ana Santomé Paredes

acoso escolar y educación emocional

 Según los expertos el acoso escolar se podría reducir con una educación emocional adecuada.

 

Psicoterapia Pontevedra

  • La familia como principal agente de socialización

Es en la familia donde se aprende lo que es aceptable o no aceptable, y ésta  es el primer agente de socialización.

Los vínculos basados en la confianza y la seguridad comienzan a desarrollarse desde le nacimiento y a partir de las relaciones que el niño establece con los adultos más significativos , con los que va aprendiendo lo que se puede esperar de los demás y de sí mismo.

  • Ambiente familiar agradable y de confianza, cariño

La falta de supervisión, de interés en lo que hacen o les interesa a ellos;  saber con quién se relacionan; la ausencia de reglas( mejor pocas y claras que muchas a medias); la falta de comunicación (no tienen más éxito los padres que no discuten con sus hijos, sino los que lo hacen y llegan a solucionar los conflictos mediante el diálogo y el cariño); una disciplina demasiado dura, demasiado control, tensión y peleas dentro de la familia, pueden llevar a los hijos a adquirir conductas agresivas.

Es sumamente importante aceptarlos por lo que son y no por lo que hacen, así como el apoyo incondicional, cercanía, que confíen en nosotros y tener un buen ambiente familiar. Si las palabras son de cariño y elogio, interiorizarán esa forma de comunicarse y les ayudaremos a prevenir problemas como el resentimiento, la culpabilidad o la inseguridad. Según los expertos, son claves  para no sufrir acoso escolar.

  • Educación emocional

En definitiva, tanto para evitar que nuestros hijos sufran acoso escolar como que sean ellos los acosadores, debemos estar atentos a una adecuada educación emocional.

Ayudarles a que sepan identificar sus estados emocionales y a gestionarlos. Esto es fundamental para adquirir autocontrol. Una persona que no es capaz de ocuparse de sus propias emociones difícilmente podrá entender las de los demás. Es lo que llamamos empatía.

Un niño capaz de ponerse en el lugar del otro y comprender cómo se siente tiene menos probabilidades de hacerle daño intencionadamente.

  • Los padres como modelos

Y aunque no es una tarea fácil, debemos observarnos a nosotros mismos y  preguntarnos qué les estamos enseñando con nuestras conductas y nuestra forma de comunicarnos.

Somos los modelos a seguir por lo menos en las primeras etapas de la vida. Por ejemplo cuando les decimos: ¡No me grites, me estás faltando al respeto! O  cuando les decimos que no se insulta,  si nosotros vamos en el coche insultando al que no nos cedió el paso para acceder a la autopista.

Lo que ven en nosotros y en nuestras interacciones con ellos y con los demás desempeña un decisivo papel en la regulación de su conducta y de sus emociones,y en su forma de responder a las dificultades y a las frustraciones.

Si grabásemos durante unas horas las conversaciones que tenemos con ellos, muchos nos sorprenderíamos, pues no es fácil darse cuenta de lo que les estamos transmitiendo.

No habrá charlas ni conferencias, ni ningún colegio donde  le puedan enseñar al niño más de lo que les podemos enseñar como padres desde un edad temprana. No sólo podremos reducir el acoso escolar, sino también una gran cantidad de problemas futuros.

Con cada comportamiento nuestro preguntémonos ¿es ésto lo que quiero que aprenda de mí?

Rosana Santomé

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